Esquel te enamora, se incorpora a tu piel como los abrojos mismos.

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Esquel y vos :De Daniel Galatro

Etnias: diferentes pero iguales


En los pueblos originarios existe una integración absoluta entre las creencias religiosas, la naturaleza y el arte.

Eso hace que participen desde tiempo inmemorial de rituales en los que se acercan a sus dioses para pedir y agradecer. Y esas prácticas no se diferencian mucho de las de los hombres blancos, aunque éstos menosprecien las de aquellos.

En el caso del pueblo mapuche, el Nguillatún es el principal acontecimiento que tiene lugar cada año durante cuatro días en algún lugar del territorio. Allí pedirán progreso y bienestar a Futachao, su dios.
Demarcan un "rehue" central, alrededor del cual disponen ramadas que usarán para cobijarse. Estas tolderías alojarán las familias durante el tiempo que dure la ceremonia.

Como hemos leído en libros sagrados de muchas religiones, se realizan sacrificios : una yegua y corderos. En el caso de la yegua, debe ser la mejor, pues su sangre se mezclará con la "mapu" (tierra) para asegurar fertilidad.

Los "piwichén" (niños sagrados), montando caballos también sagrados, acercarán banderas y ramas al rehue.

Todo comienza con el canto de las ancianas, al que llaman "taïel", mientras los hombres pintan en el anca de sus caballos la tradicional huella del "choique", el avestruz del sur.

Teniendo como marco musical los sonidos del Kultrún, se inicia una compleja y significativa ceremonia en la que cada acto o elemento tiene un significado simbólico fundamental.

No avanzaré más aquí en la descripción detallada del ritual mapuche pues podrán verlo en http://www.portalpatagonico.com/patagonia/aborigenes/nguillatun.html
narrado en forma excelente.

Pertenecer a lo que hoy llamamos una "etnia" genera obligaciones si se lo pretende como rasgo propio, distintivo y modulador de acciones y pensamientos. Seguramente en el caso de muchos integrantes del pueblo mapuche los hay quienes no cumplen ajustadamente esas obligaciones, cosa que ocurre en todos los grupos e iglesias. Allí también están los que dicen ser pero no hacen lo que deben hacer.

Si bien los humanos somos una única raza en la medida en que provenimos de una única raíz, o al menos eso nos indican los antropólogos, cada grupo particular desarrollado por el paso del tiempo y las migraciones asociadas a la necesidad de ocupar el planeta para sobrevivir del mejor modo posible tiene su cultura particular, proclamada generalmente como respetable pero habitualmente avasallada. Es que quien se siente más fuerte que el otro no tolera que tenga otra forma de ser y de vivir. 

Utilizando el ejemplo habitual, si de otro lugar del universo llegara un grupo explorador para estudiar cómo somos los humanos habitantes de este planeta, y descendiera en la meseta patagónica coincidiendo con los días en que el pueblo mapuche realiza su Nguillatún, ¿con qué información retornarían a su lugar de origen? Seguramente un habitante blanco de una ciudad como Nueva York, Amberes, Moscú o Esquel diría que sus datos no son verdaderos, que los humanos no somos así. Pero, ¿cómo somos los humanos?

Somos blancos, somos negros, somos amarillos, somos cobrizos, somos altos, somos bajos,... tenemos ojos negros, ojos marrones, ojos celestes, ojos verdes,... nuestros cabellos son negros, son rubios, son rojizos,... vestimos trajes hechos con telas sintéticas o realizados con pieles y cueros o andamos desnudos o cubiertos solamente con un trocito de vegetal,... hablamos lenguas complejas aglutinantes o de flexión o solamente emitimos sonidos guturales que de todos modos nos permiten comunicarnos,... adoramos dioses representados por elementos de la naturaleza o idealizados para brindarnos la figura de un padre o protector, creador de todo lo que hubo, hay y habrá,... amamos, odiamos, sufrimos, nos alegramos,... 

En fin, somos más de siete mil millones de seres convivientes en un mismo planeta, segmentados en grupos o etnias que durante miles de años hicieron pensar que éramos tan diferentes que no podíamos ser considerados de un mismo "género", de una misma "raza". Tanto que hubo que marcar como delito el hecho de discriminar unos a otros por no ser iguales. Eso significa que hicieron falta leyes para reprimir un sentimiento natural surgido de la necesidad de asegurar la supervivencia del grupo propio frente a los vecinos. Aunque en el interior de esos grupos, en lo que llaman "socialización primaria", se suele alentar la discriminación con algo tan simple como "no te juntes con... porque es...".

Por estos días, el pueblo mapuche realiza su ceremonia mayor. Por el mismo tiempo, otros grupos humanos se congregan con otros motivos propios y muy diferentes para mostrar y mostrarse a sí mismos quiénes son, de dónde vienen, cómo son.

En definitiva, siendo iguales al resto en lo que la ciencia puede medir, buscan mostrar que, en lo que la ciencia no mide, son diferentes.

Prof. Daniel Aníbal Galatro
Esquel - Chubut - Argentina
Marzo de 2014

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