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Esquel y vos :De Daniel Galatro

19 de Octubre: Día Mundial contra el Cáncer de Mama

Transcribimos una nota publicada en España por entender que es válida para todas las mujeres del mundo.
De:
Beatriz Iraburu: «Debemos ser protagonistas de nuestra enfermedad»
Ideal Digital - Andalucía, España
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El próximo domingo, día 19, se celebra el 'Día mundial contra el cáncer de mama', la enfermedad tumoral más frecuente entre las mujeres y de la que, en España, se diagnostican 16.000 casos anuales, es decir uno cada 32 minutos.
La periodista Beatriz Iraburu (Pamplona, 1951) que, entre 1978 y 2001, fue corresponsal del Grupo Correo -hoy Vocento- en Londres, París, Washington y Roma y que vivió la enfermedad, ha escrito el libro 'Cáncer de mama, claves y relatos', revisado por la bióloga Esther Mahillo, que centró en ella su actividad profesional durante años.
El libro, que se presenta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el viernes, día 17, a las 19.30 horas, ofrece claves sobre la incidencia real del cáncer de mama, las probabilidades de supervivencia, los factores que influyen en su génesis, los tratamientos y sus efectos, los tabúes que aún lo rodean, el impacto personal... y diez relatos de otras tantas mujeres que lo han sufrido.
IDEAL ha dialogado con Beatriz y éstas son algunas de sus opiniones.-

-Respóndame a lo que usted misma se pregunta en el libro. ¿Por qué nadie pronuncia la palabra cáncer?
-Por tres razones. La primera, porque se asocia a muerte, una idea trasnochada porque el cáncer, sobre todo el de mama, tiene cura. Segunda, porque se tiene mucho miedo al proceso y a las terapias. Y tercero, por culpa de periodistas y políticos, que lo utilizamos como sinónimo de algo terrible, al hablar, por ejemplo, del 'cáncer del terrorismo' o del 'cáncer de la corrupción'. Y no se pueden comparar. El cáncer es una enfermedad, un proceso biológico y no hay que avergonzarse de padecerla, sólo de compararla con la lacra del terrorismo.

- Afirma también que hay diferencias entre los tratamientos que proporciona cada hospital...
-Si se diagnostica a tiempo, los tratamientos son buenos y suficientes en todos los hospitales pero, si tras un diagnóstico, se solicita una segunda opinión y es distinta a la primera, ¿a quién se hace caso? Lo ideal es que el hospital cuente con una unidad de mama, con varios especialistas... pero lo fundamental es informarse y las asociaciones de ayuda a pacientes que existen en todas las ciudades son una buena opción. Yo aconsejo a la paciente que haga todas las preguntas que se le ocurra, sin complejos, que trate al médico como a un técnico que va a poner bien su cuerpo, igual que a un mecánico que va a arreglar su coche o a un arquitecto. No hay que ser una paciente pasiva, sino más protagonistas de nuestra enfermedad y pedir alternativas.

-¿Para elegir un tratamiento u otro?
-Los tratamientos están en función del tipo y el grado o extensión del tumor. En medicina no hay una sola solución y todas tienen sus ventajas e inconvenientes. Es como cuando uno quiere invertir su dinero y pregunta en el banco qué tipo de fondo le conviene más, arriesgado, conservador... lo mismo pasa con el cáncer, hay que preguntar a nuestro interlocutor por el tratamiento que más conviene.

Efectos secundarios

-¿En el futuro habrá fármacos que sustituyan a la quimioterapia?
-El futuro será de los 'fármacos inteligentes', capaces de destruir las células cancerosas respetando las sanas, pero lo verán los jóvenes dentro de unos años. El problema de la 'quimio' son sus efectos secundarios. Administrarla es como lanzar agua a presión en una vivienda en la que hay un incendio. Es posible que sofoque el fuego, pero causará estropicios que costará tiempo reparar. Por ello, hay que atacar sólo la llama, las células malignas.

-¿Qué opina de las 'terapias alternativas'?
-Las personas que recurren a ellas corren un riesgo gravísimo. Los tratamientos de la medicina convencional no son perfectos y, a veces, son duros, pero están probados. Lo otro no funciona nunca, y digo bien, nunca. Quizá sirva con el dolor, que tiene un componente psicológico, pero creo que sólo sirve para gastar dinero y crear falsas esperanzas. Ni son medicina ni alternativa, son un engaño. Otra cosa son las ayudas complementarias, como practicar ejercicio o hacer yoga.

-Se dice también que una mala alimentación es un factor de riesgo.
-Antes se decía que comer mucha carne o las grasas animales contribuían a un cáncer pero los últimos estudios lo desmienten. El tipo de alimentación no influye apenas, quizá el alcohol, aunque una alimentación equilibrada sí tiene otros beneficios.

Clave pero no vital

-¿Puede hablarme de su caso personal?
-Me diagnosticaron el cáncer en noviembre de 2002, con 51 años, en un control rutinario que me hago anualmente. Aunque había habido casos en mi familia no me lo esperaba, no tenía ningún síntoma... y la vida te cambia en segundos, se te pone el mundo patas arriba y debes enfrentarte a una enfermedad peligrosa. Pero la vida tiene tanta fuerza que encuentras la manera de hacerlo; piensas en seguir adelante. Y hay que recordar que la mama es un punto clave pero no un órgano vital, por lo que ese tumor no te mata. El peligro es que se extienda, que las células viajen por la sangre a otro órgano vital. De ahí la importancia de detectarlo pronto y de hacerse chequeos.

Los controles son fundamentales.

-Y, ¿cómo reacciona la gente, la familia, los amigos...?
-Es una onda expansiva, el lío que se monta... pesa el sufrimiento, porque, generalmente, la mujer es la cuidadora y con la enfermedad es ella la que ahora necesita cuidados y a veces es muy complicado de llevar. Pero lo que más me fastidia es la conmiseración de los demás; quiero que me ayuden pero no que me compadezcan.

-¿Sería fundamental entonces una ayuda psicológica para el enfermo y sus allegados?
-La ayuda psicológica es la asignatura pendiente de la sanidad española. Sólo los hospitales de referencia cuentan con algún psicólogo. De nuevo es fundamental la labor de la Asociación Española de lucha contra el cáncer o de cualquier otra asociación de ayuda a enfermos, que suelen contar con un psicólogo para atender al paciente y a sus familiares. Son ellos los que suplen las carencias de la sanidad española.

fvelasco@ideal.es

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