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Esquel y vos :De Daniel Galatro

Por qué y cómo llegan los galeses a la Patagonia argentina


El país de Gales o Cymru (en galés) ha sido habitado por el hombre moderno desde hace al menos 29.000 años, aunque los asentamientos estables en el territorio no aparecerían hasta la última Edad de Hielo. 
En Gales hay muchos yacimientos y restos del período Neolítico(principalmente dólmenes y crómlechs), así como restos posteriores de la Edad de Bronce y de la Edad de Hierro. 

La historia escrita de Gales comienza con la llegada de los romanos, que realizaron varias campañas contra la tribu de los Deceanglos en el nordeste del actual Gales en el año 48. 

Nos interesa especialmente el siglo XIX, por ocurrir en la Gales de aquellos tiempos ciertos eventos que favorecieron la emigración de muchos pobladores de ese país. A principios de esa centuria llegó la industrialización a aquellas tierras. Había numerosas fundiciones en los valles del sur de Gales, sobre todo en el sur, y la producción de hierro se extendió hacia el oeste y hacia el interior de Neath y Swansea, donde se extraía carbón de antracita. Desde la década de 1840 la minería del carbón se extendió a los valles de Aberdare y Rhondda y esto condujo a un rápido aumento en la población de estas zonas.


La industrialización provocó conflictos sociales entre los obreros galeses y los propietarios de las fábricas (mayoritariamente ingleses). Durante la década de 1830 hubo tres importantes revueltas armadas que fueron seguidas por las Rebecca Riots (1839-1844) en el sur y centro de Gales, que tuvieron un origen rural. Fueron unas protestas surgidas por la hambruna y la miseria que golpeaban a los campesinos.
Un informe del gobierno inglés publicado en 1847 concluía tildando a los galeses de "ignorantes, perezosos e inmorales", y culpando esta  situación al lenguaje galés y a su rebeldía religiosa. La publicación del informe provocó una furiosa reacción en Gales. Posiblemente entre 1855 y 1865 los problemas con la tierra en Gales hicieron que grupos importantes de ciudadanos empezasen a considerar la idea de emigrar. 
Entre ellos el reverendo Michael Jones, cuya madre fue una de las víctimas de la política de tierra que les obligó a abandonar la granja que había estado en manos de su familia durante generaciones. El reverendo Jones fue, sin duda, el alma del movimiento colonizador; junto a él, Edwin Roberts, americano de nacimiento y Lewis Jones, un impresor de Liverpool. Entre el primero y el último recorrieron el país impartiendo conferencias y animando a sus conciudadanos a emigrar. En aquel momento eran sumamente numerosas las sociedades de emigración que habían aparecido en Gales y en los Estados Unidos y que decidieron recoger fondos para respaldar este movimiento de colonos. 
   ¿Dónde iban a asentarse?  Se analizaron varias posibilidades. En 1854 la Welsh Emigration Society de Nueva York entabló relaciones con el gobierno argentino para ver la posibilidad de establecer una colonia en la Confederación bajo las condiciones requeridas por los galeses. En respuesta se les ofreció una gran extensión de tierra cerca de Bahía Blanca con el propósito de utilizarlos como muro de contención o barrera contra las tribus indígenas que asolaban la zona. 

    Después de algunas negociaciones en 1865 los galeses optaron por la Patagonia, una zona deshabitada, excepción hecha de los indígenas, que no había sido reclamada por ningún gobierno considerado como civilizado, remota y aislada, y sobre la que no se advertía la amenaza de influencias extranjeras a la colonia. La idea era asentarse allí y con el tiempo constituirse en un estado galés, con un gobierno propio y con el gaélico como lengua oficial. Tendrían escuelas, lugares de culto e instituciones propias. 


Los primeros colonos, unos 150 en total, zarparon de Liverpool en mayo de 1865 a bordo del Mimosa. Después de trascurridos dos meses y haber recorrido 13.000 Km, llegaron a Golfo Nuevo (después rebautizado Porth Madryn/Puerto Madryn), contemplando por primera vez lo que luego sería su hogar. 

La vida real en Patagonia, en una tierra inhóspita y árida, resultó todo un desafío para los primeros colonos. Muchos de ellos, además del durísimo trabajo, se encontraban en una situación de pobreza a la hora de luchar por sobrevivir. Sin embargo, al tiempo que levantaban su comunidad galesófona, construyeron capillas y escuelas.

A pesar de los esfuerzos de este grupo, para principios de este siglo la colonia se encontraba en pésima situación, con numerosos problemas, internos y con el gobierno argentino.


Pero los galeses ya estaban instalados aquí y aquí se quedarían.

Fuentes: varias en Internet

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